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Lucas Alonso Escritor

viernes, 2 de diciembre de 2016

Cuento del sábado: Ciudad Sacola



I

Corría el año 32.942 de la era de Unión e integridad y en una ciudad llamada Sacola vivía un muchacho de doce años. La tarde empezaba a caer y él terminaba con las tareas asignadas de aquel día.
    A más de quinientos metros de altura, desde la ventana de fibra vegetal observaba las grandes extensiones de bosque naranja y madre selva. En el horizonte lejano un mar dorado se fundía con el cielo amarillo.
    Hubiera sido un atardecer cualquiera, a no ser por el extraño y misterioso sentimiento que regresaba. Era la sensación de que alguien lo llamaba del bosque y convertía aquel momento, en un instante único. No era la primera vez que sentía de ese modo. Varias veces a lo largo de su infancia, había vivido la misma experiencia y con cada encuentro de esa voluntad, esta llegaba con más fuerza.
    Era una orden del lejano bosque que le decía que debía ir. Que debía internarse unos cientos de metros en el atardecer del bosque y encontrase con él. ¿Pero quién era él? ¿Seria él mismo? ¿Quién lo llamaba?
    Sus pensamientos giraban de idea y recordaba el sueño que tuviera la noche anterior. Estaba en una extraña astronave y viajaba con un compañero insólito y peludo. Era igual a los pequeños mamíferos que poblaban su Gut-Bit pero de contextura saetiana como él. Entonces no supo el porqué, pero sintió que era el momento. Que con sus doce años ya contaba con el suficiente valor para ir a comprobar que o quien era que clamaba por su presencia. Saludo a su madre y le dijo que saldría a dar unas vueltas por la ciudad.
   
II

La inmensa estructura con forma de árbol, la ciudad de Sacola, era suya. La conocía como la palma de su mano. Todos los mercados, todas las combinaciones de elevadores hasta las cinco terminales de trasbordo subterráneas. Conocía cada recoveco de la fantástica estructura. Pero a no ser por los paseos por el bosque, que siempre realizaba de día con sus compañeros y maestros. Cierto era que nunca había salido de la ciudad solo. Pero al fin y al cabo el bosque era parte de la ciudad. Sin él no tendría sentido la otra.
    “Solo debe levantar la vista, para que entre las ramas, aparezca la fantástica ciudad” se decía Boros para tomar coraje, “Tampoco hay forma de perderse”.
    Una de las reglas que todo niño aprendía en la infancia era que si uno se distraía y no encontraba ninguno de los caminos marcados, solo debía buscar la ciudad y seguir su figura.
    Salió por el portal doce, tras él, la mole de dieciséis metros de alto de color marrón brillante, con una poderosa música de campanas, se cerró. Era la música de un gigante que con la voz musical de su pueblo, como en centurias pasadas decía sus últimas palabras ante la partida de un batallón de exploradores.
    Solo tuvo que alejarse seiscientos metros para que a sus costados el bosque respirara en paz. A la entrada del bosque la pareja de estrellas Vina y Eutenia llamadas también las compañeras, que conformaban el sistema binario con su sol Sarco, provocaban una noche casi clara. Aquella noche celeste que cada tantos días aparecía. Entonces agradeció que fuera esa noche, ya que las compañeras le alumbrarían mejor su camino.
    Las barbas de los troncos amarillos de finas hojas naranja oscuro ahora escuchaban silenciosos los pasos del nuevo visitante. Había recorrido un largo trecho, el bosque estaba mas tupido y solo se guiaba por el sonido de sus zapatos. Las ramas de los árboles casi no dejaban ver la luz de las estrellas y entonces se dio cuenta que el bosque sin la luz de Vina y Eutenia se presentaba menos amistoso de lo que antes creía. Un miedo empezó a crecer hasta corromperlo por dentro y una idea inoportuna y horrible le vino a la cabeza. Imaginó que detrás de sus pasos el bosque cambiaba los caminos. Transformaba los senderos en un laberinto en el que por años buscaría la salida, sin nunca poder encontrarla. El miedo unido a la inoportuna idea se transformó en un terrible pánico y lo hizo dudar del porqué había ido hasta ahí.
    Una cantidad abrumadora de imágenes y emociones lo invadió y casi aturdido se detuvo en el sendero. Acometido por esas imágenes y emociones sin sentido estuvo a punto de caer de rodillas. Trataba de pensar en otra cosa. Dudaba de que fueran suyas y con todas sus fuerzas intentaba evitarlas, pero al fin no pudo escapar.
    Las imágenes y emociones ajenas ahora lo dominaban y en su límite de capacidad, por primera vez, con una fuerza como nunca antes de aquel día conociera, sintió que una nueva voluntad salía de su ser. Todavía dudaba de su propio valor y cordura. Pero esa voluntad rechazaba y alejaba esas emociones externas que lo atormentaban. La fuerza segura detenía a lo extraño. Las imágenes y sensaciones fueron cesando. De nuevo tuvo el dominio de su ser y con llanto, preguntó:
    —¿Quién eres? ¿Que quieres de mí?
    El silencio del bosque regresó y para sorpresa del hombre niño, una voz salió desde las profundidades de las ramas:
    —¿Quién soy y que quiero? Soy Sarcus y te queremos con nosotros…
    Con la presencia de esa conciencia que le hablaba y con su nueva voluntad se adentró más en el denso bosque. ¡Se guiaba por Vina y Eutenia! Y supo que continuaría hasta averiguar lo que sucedía… Boros recordó aquel sonido pausado, como si alguien caminara por el mismo sendero. Ya no dudo de que alguien caminaba a su encuentro. Escuchó los pasos que se acercaban. En su corazón sintió que aquel momento no lo olvidaría jamás. Que no olvidaría a esa figura que se acercaba. El hombre le tocó la cabeza con su mano y entonces pudo preguntar:
    —¿Quién eres?
    —Ya te lo  he dicho. —respondió el otro con gran firmeza y al que su rostro nunca pudo conocer.
    Boros volvió a preguntar:
    —Pero ¿Por qué?
    —Porque escuchaste. Por que estas conectado a los que hablan a los pensamientos. Por que sabes escuchar a la naturaleza…
   El extraño dejó de hablar y por primera vez sintió el silencio profundo de una mente. Sabía que debía hablar y junto a las palabras del extraño por primera vez dijo las palabras que lo marcarían para toda la vida:
    —Tengo un don que no debo perder. Silencio en la mente ante todos tendré... —entonces supo que debía continuar solo—: Y este será mi acto de libre voluntad.






viernes, 25 de noviembre de 2016

Cuento del sábado: Nombre clave: Pata de araña






Nos juntamos como de costumbre con Pata de Araña en Independencia y Avenida La Plata, en el bar Etéreo.
    Con las palabras clave en idioma español correspondientes a nuestra profesión, dije:
    —Me extraña, araña, que siendo mosca no me conozca y que siendo hormiga no me lo diga.
    A lo que Pata de araña respondió:
    —El domingo se casa Piringo. 
   Nos miramos, nos fijamos que no hubiera intrusos en los alrededores y, mi compañero dijo:
    —En el barrio de Pompeya, quedan tangueros que, cuando se sienten acorralados, dicen: “Ma, qué sé yo, tenía una curda bárbara”.
    Lo miré sin decir nada. Concluí que era una artimaña muy inteligente la de mi compañero y de los tangueros. 
    Esperé a que mi respuesta tuviera un efecto parecido, y refuté: 
    —La clave del éxito está en tener actitud.
    —¿Actitud María Marta? —preguntó mi interlocutor. 
    Enseguida noté que estaba usando una táctica de distracción muy buena, al dejarme en la duda si con “María Marta” se refería a una amiga suya, a la banda de música “Actitud María Marta”, o a la cantante argentina del mismo nombre.
    Ahora sabía que sus intenciones eran no llegar al punto de la cuestión para no darme la información que necesitaba. Me quedé pensando un momento. Pero Pata de Araña, con una táctica inspirada en un zoológico, y para no dejarme pensar, dijo:
    —Me parece que se te está escapando la tortuga.
    Lo miré y respondí:
    —Cuando todos creen que entienden todo, en realidad nadie entiende nada. 
   Mi interlocutor sonrió y afirmó con agilidad:
    —Me río de Janeiro. 
    —¡Basta! —respondí entonces de manera casi brusca. Continué:             
    —Si no vamos a hablar de nada, mejor va a ser que nos separemos. 
    Los dos nos pusimos de pie casi al mismo tiempo. Miramos al mozo que, momentos antes, nos había servido dos caipiriñas que casi no tocamos, y que había prestado atención a nuestra conversación. Nos miró con cara de perplejidad y susto. Luego, con un gesto de su mano, dijo que nos fuéramos sin pagar.
    Así lo hicimos. Cuando nos juntábamos en Etéreo, Pata de Araña y yo, pocas veces nos cobran. 
   Pensé en la posibilidad de que el mozo sospechara algo de la condición de Pata de Araña y mía, de que perteneciéramos a sendos servicios de inteligencia. Si sabría algo sobre mi compañero, que respondía a Brasilia o mí mismo, que respondía al Gobierno rioplatense.
    Vi alejarse a mi contacto. 
    Sonreí por un momento. Pensé tres cosas: primero, que la vez siguiente hablaríamos en portugués, que esperaba que el servicio secreto brasileño realmente tuviera alguna información importante sobre intraterrestres de Erks. Por último, y con media sonrisa, que ésta era una de las ventajas de trabajar para los servicios secretos. Entre tantas conspiraciones de intraterrestres, duendes y demás, a uno no le cobran las caipiriñas en los bares.   




lunes, 21 de noviembre de 2016

Feria del libro Independiente de San Nicolas

Que decir cuando te invitan a una Flia, llegás y hay caballetes y tablones nuevos y con una sonrisa, alguien te dice:
    ---¡Agarra todos los que quieras!
    Que decir de una Flia con lamparitas prendidas desde temprano para que sepas donde vas a tener luz.
    Como agradecer tanta difusión de un evento, con el resultado de muchas visitas y ventas de tu puesto, con tres escenarios y varias charlas simultaneas.  

    ¡Que decir cuando te avisan que hay pizza, empanadas y bebidas gratis para todos los que tienen un puesto de la Flia! O cuando los organizadores te cuentan que el municipio les ofreció financiar el evento si lo declaraban de interés municipal. Pero los organizadores, con filosofía de plena independencia, decidieron pagar luz y el alquiler de los baños, ¡de su propio bolsillo! Creo que solo se puede decir: ¡Gracias! ¡Gracias Romina Salvarezza y Jorgelina Coke por las invitaciones y la preocupación del alojamiento! ¡Gracias a todos los organizadores de la F.l.i.a San Nicolas! Fue un evento maravilloso y espero el 2017 estar ahí. 
















sábado, 19 de noviembre de 2016

Poesía del sábado: Estancia final de la segunda era medieval


Es tan humilde nuestro sistema,
que se cree el mejor de todo lo creado.
Pero este sistema perverso, destruye nuestro único recurso:
la ilusión, los deseos y los mejores sueños, jamás imaginados.




No nos dejemos engañar y vivamos sin disfraz,
 que el clima nos marque el tiempo,
porque solo nos faltan las naves espaciales,
para viajar por un fantástico y asombroso Universo.



Veamos de una vez la verdad,
de que nos tienen acá encerrados,
En un reality show galáctico…



¡Abracemos a los niños estelares!
Porque en la escuela, no nos enseñan,
que nosotros venimos en arcas del espacio.



Cuidemos a las demás especies,
y que los extraterrestres infiltrados,
no nos sigan vulnerando…



Porque la Luna, aunque romántica,
es una sideral astronave…
Eso lo descubrieron los rusos,
que con tanto frio, son sentido y compañerismo.



También descubrieron, que como si fueran frutos:
¡Todos los planetas son huecos!
Si no me creen lo que les digo, busquen las fotos de la NASA,
que tapan con parches una verdad que nos censuran sin parar.



Sí… hay gente que vive por debajo de esta esfera planetaria,
y con plena abundancia.
Ellos ven que la Creación es un MultiUniverso y por eso nos protegen de estos desgobiernos.



Alguien entonces se preguntará: ¿Pero a nosotros de dónde nos trajeron?
Venimos de la Galaxia, pero en etapas: primero arribaron los de oriente, después los de la Antártida, luego los de
 África y los últimos en llegar fueron los de las Pleyades…



La cultura actual nos dice, que estamos súper avanzados,
pero vivimos en cavernas, con luz de cableado…
Tampoco nos comentan, que allá afuera es una gran selva,
con extraterrestres buenos y otros que parecen, bien malvados…




Deberíamos protegernos, pero la era moderna, nos censura la técnica…
¡Liberemos los inventos de Nicola Tesla, que ya no haya más pobreza…!
¡Liberemos la tecnología castigada y salgamos de esta cárcel planetaria…!




 Que la era moderna, que todavía es pura caverna, se dé por acabada…
¡Demos una gran fiesta en el espacio,
cerca de nuestra madre Tierra!




La entrada será gratis, habrá máquinas Kirlian con estampado en remeras…
Desde ya… muchas gracias…








lunes, 14 de noviembre de 2016

El Metro de Terciopelo Vol. 30

viernes, 11 de noviembre de 2016

Poesía del sábado: Lo que uno puede escribir cuando el vecino golpea las paredes.





I

—Hola, ¿qué tal? Somos una fábrica de productos innecesarios. ¿Está interesado en nuestra línea de productos?
     —¿Por qué tendría que estar interesado, si son innecesarios?
     —Porque los puede usar para apoyar otra cosa que a usted le parezca necesaria; los puede mirar por un rato… o usarlos para ocupar espacio en su casa.
     —¿Son muy caros?
     —Están ajustados por inflación, pero se los podemos vender en diez cuotas… con un pequeño interés.
    —¡No quiero endeudarme! No me gusta tener deudas.
    —Pero usted, acaso, ¿está en contra del capitalismo?
    —En realidad, no tengo nada en contra de casi nadie…
    —Entonces, le recomiendo que compre nuestros productos.
    —Bueno, está bien, deme uno… ¿Le puedo leer algo que estoy preparando para el slam?
    —Sí, pero sea breve; tiene menos de tres minutos…
    —Bueno… empiezo…

II

Todos hablan de la ley de causa y efecto…

Si tirás una moneda mil veces, saldrá quinientas y quinientas.

¡Si la casualidad no existe!…

Yo me pregunto: ¿es la vida el eslabón de una infinita cadena?

III

Ya entendí que todos somos Uno,

pero mi vecino de al lado, no lo sabe y,

cuando yo hago la sagrada siesta de Brahma,

él golpea la pared de mi conciencia.

IV

Sí… vos sabés… que todo es matemática…

Que toda causa tiene su efecto y que sólo existe…

una causa primera.

¿Pensabas que… cuando se estropeara el traje espacial…

que lavás todos los días con jabón, dentífrico y detergente?

¿Ya no ibas a existir más…?


V

¿Qué no ibas a vivir los mejores sueños de tu vida?

Tal vez la flor del cantero de la esquina…

ahora sueña que es una hormiga…

Tal vez, un delfín… preso en Mundo Marino…

Especula a la velocidad de la luz y, por eso,

tiene un sueño muy vívido, en el qué es humano

y al fin, viaja en auto a Mar del Plata a visitar el casino mágico…


VI

¿Somos el observador del sueño o el observado?

¿Hasta dónde llegan los sueños de tu ilusión?

¿Hasta dónde los sueños de un inmenso Sol

que vive dentro de la Gran Galaxia?

¿Pensaste que, tal vez, “Alguien” nos está pensando…?

¿Y que, por eso, estamos acá… escribiendo…?

 Y que, gracias a algún político,

no sabemos bien… ni de dónde venimos ni a dónde vamos…


VII


He ahí el quid Demócrito griego y la cuestión del mágico dinero…

Pero sacando esos cheques pintados…

En una realidad más alta, donde sólo hay un ahora eterno…

Que no es programa de televisión…

¡Está todo bien todo el tiempo!

Y sólo hay que acordarse todo el tiempo,

que está… ¡todo bien!


VIII

Por último, antes de irme de tu negocio de cosas innecesarias,

te voy a decir un secreto:

cuando todos creen que entienden todo…

Tal vez, nadie entienda nada…

Pero, ¡Por favor! ¡Por favor!

No corras el riesgo de olvidarte…

De tus primordiales sueños… dentro de la Vía Láctea…

No te olvides de que el dinero se transformó en magia mala…

Y en que este barco, además de que somos de barro,

estamos de prestado…


IX

Si tirás una moneda mil veces…

Va a salir quinientas y quinientas.

¡Sólo hay una causa primera…!

¿Querés hacer la prueba?

Es pura matemática…

¡Abrí la caja! ¡Sacá una moneda!

¡Y préstame la lapicera…!

¡A la Matrix de este planeta!

¡Vamos a acariciar… un poquitito!  







Evento organizado por Uner Sbriller

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Viñeta: "Solo voy a escribir"

Cuento: Laberinto

viernes, 4 de noviembre de 2016

Viñeta del sábado: Frase Circular:


 Frase Circular:



(Frase circular cero)

El ser humano es contradictorio, dijo un ángel malvado.

(Frase circular primera)

Cuando todos creen que entienden todo, en realidad nadie entiende nada.

(Frase circular segunda)

En realidad, todo el tiempo está todo bien. El problema es acordarse, todo el tiempo, de que está todo 
bien.

(Frase circular tercera)

La Luz es Todo - La Luz es Verdad - Dios es Energía - La Energía es Amor - El Amor es Verdad - La Verdad es Todo - Todo es Verdad. 
Y con esta tercera frase circular, damos fin a la mentira.




martes, 1 de noviembre de 2016

Cuento canción: "Una Mosquita verde" & Story song: "A green Mosquitia"

Cuento canción: ''Soy un Mosquito'' & Story song: '' I am a Mosquito ''

viernes, 28 de octubre de 2016

Cuento del sábado: Oro

Oro





Como les decía, lo único interesante de esta empresa era que, cuando uno entraba, debía poner en una carpetita cómo era la mitad de su personalidad. La otra mitad quedaba vacía y a futuro criterio de los compañeros de trabajo. Así cuando uno ya fuera conocido dentro de la empresa, estos terceros la completarían. Eso sí, no se podía mentir.
    Todas estas extravagancias eran el resultado de una rara obsesión que tenía el dueño de la empresa por las mitades.
    El hombre, empresario de este pequeño imperio, era bastante tacaño. Tenía a la mitad de los empleados en blanco y les pagaba la mitad del sueldo hasta que, en diciembre, les abonaba las asignaciones pendientes, con la parte adeudada del mismo año. 
    La otra mitad de los empleados, cobraba en negro, uno de ellos, quien les habla.
    El sueldo en negro era entero, más bajo en remuneración que el que cobraba la otra mitad, que estaba en blanco, y sin vacaciones pagas, ni asignaciones familiares.
    La empresa está en la zona de Tigre. El edificio ocupa un predio de una hectárea y media con mucho verde alrededor.
    Se comentaba, que toda esa plata era de una herencia recibida por el dueño, y que por eso actuaba de la extraña forma en que lo hacía.
    Así, antes de entrara a trabajar por primera vez en esta empresa, hay que estudiar un extraño manual. Este consta de cuatro páginas y se le da a cada uno de los postulantes. Ellos ni bien entran a un aula, lo leen durante veinte minutos, para luego dar una lección ante un antiguo empleado.
    Todo esto para ser admitido por la empresa.
    El manual es la explicación de un sistema económico basado en las mitades. En él se cuenta la historia de un pueblo, donde la mitad de los habitantes depende del Estado y cobra un sueldo paupérrimo mientras la otra mitad cobra el equivalente a un doscientos avo de toda la ganancia de las cosechas de un año. Mucho más de lo que ganan los que trabajan para el Estado, pero con un sueldo fluctuante. 
    Como les estaba contando, cuando se daba la lección para entrar a la empresa, sólo se podía leer el manual de cuatro páginas durante un breve lapso de veinte minutos. Tiempo máximo antes de que se nos retiren las hojas de nuestro pupitre, y nos quedáramos charlando con algún otro postulante.
    El empleado más antiguo, muy agradable -he de decir- irá ahora tomando lección.
    Según lo bien que se dé la lección, uno entrará al sector de los trabajadores que estaban en blanco, el más deseado. O, en caso de una mala lección, deberá conformarse con el sueldo de los que trabajan en negro. Uno de ellos quien les habla.
    Lo interesante de esta empresa es que los empleados en negro tenían tareas más variadas, que las de los empleados en blanco. Las de los últimos, son demasiado monótonas. Hasta existe el mito que, una vez, un empleado en blanco llegó a desear estar en negro, pero ese deseo sólo le duró un día.