domingo, 27 de septiembre de 2015
miércoles, 23 de septiembre de 2015
El Hombre Pastilla
Estaba en mi
habitación de la planta baja, con la ventana abierta y era la una de la
madrugada. La inspiración había alejado al sueño.
Por la ventana contemplaba el parque del
fondo, con mi eterna taza de té. Era el intervalo mientras escribía un relato
corto, cuando algo llamó mi atención.
Dentro del pequeño horizonte del parque
hasta la calle, apareció una extraña figura. Estaba a unos cien metros.
Lo observé un momento:
“¡Ahí está! ¡Parece una estatua!”, me dije.
Nunca olvidaré esa escena y recuerdo que, a
pesar de lo misterioso, ese ser que todavía no se definía, me trasmitía una
sensación de empatía.
“Cree que yo no lo veo”, pensé y me volví a
decir: “No debe de medir más de un metro”.
Al salir un poco de la alucinación, me di
cuenta de que él llevaba una túnica negra, con una línea gruesa horizontal que
le cruzaba el rostro redondo, gris metálico… ¡como si fuera una pastilla!
El farol de la calle me permitía verlo bien
y, por un rato, siguió igual.
Yo desde mi ventana, él a cien metros,
junto al farol de la calle, seguimos sin movernos. Fue cuando deduje que no era
de este mundo.
—¡Es un ser astral!—recuerdo que exclamé,
alucinado, y estuve a punto de volcar la taza de té.
Imaginé sus pensamientos. Supuse que debía
creer que, como estaba parado junto a una caja de luz, quieto como estatua y de
madrugada, nadie lo notaría. También, que, si no fuera por el farol y el pasto
corto del parque, no podría verlo tan bien y dudaría de mi cordura.
Aunque había oído pocas historias sobre
este tipo de extraterrestre sabía que, bajo ese traje, había un cuerpo
vaporoso. Del mismo modo, sabía que a estos, en particular, les encantaba
visitar la Tierra.
¡Les gustaba experimentar un mundo de
dimensión densa! Se disfrazaban y bajaban como un cohete con sus trajes
espaciales y sus rostros redondos y planos.
Concluí que podía quedarme toda la noche
mirándolo y sé que él no se habría movido. Pero me preocupaba que fueran las
dos y media, porque tendría que levantarme a eso de las ocho.
Fue cuando caí en la cuenta de que él y yo
éramos los únicos despiertos.
¡El hombre pastilla observa mis
movimientos!”, dije para mis adentros y, a pesar del cansancio, supe que no
podía preocuparme más por él y por lo que pensara de mí.
Con respeto hacia el hombre pastilla, bajé
la persiana y me fui a dormir. No había dormido media hora, cuando me desperté
sobresaltado. Abrí la ventana y vi que seguía ahí.
Me recorrió un escalofrío.
No tenía miedo, pero su presencia me daba
una sensación de extrañeza. Por un momento, dejé de mirarlo y me acomodé en el
escritorio para escribir lo que veía. Entonces razoné que el hombre pastilla,
con su gran velocidad, por su condición de ser astral, mientras yo estuviera de
espaldas, podía asomarse por la ventana.
Desistí y regresé a la ventana.
¡Ahí estaba!
Sabía que, según las historias que se
contaban de sus apariciones en Estados Unidos, Alemania y otros países, a los
hombres pastilla se los consideraba seres inofensivos. Además, en su condición
de etéreos, era de suponer que tenían un nivel evolutivo más alto que el
nuestro.
El sueño me vencía y dejé al hombre
pastilla libre de hacer lo que quisiera. Eso sí: no me olvidé de cerrar bien la
ventana.
domingo, 20 de septiembre de 2015
Poema del amigo:Ignacio Rudolffi Ugarte
Caminando con Lucas
Por calles invisibles
Donde el viento es invisible
El fuego, ¿Qué es el fuego?
Juego de cartas derrotadas
Caminar, así de simple
Buscando una petaca de whiski.
Comprendo el sol, comprendo el fuego del sol
Pero, ¿Qué mierda es el fuego?
Un tipo de cierta edad, aturdido sobre la sombra
Contaminando todo de esperanza
El poema del mosquito
Leído en la madrugada
Mientras la gente mira silenciosa
El paso de los autos.
Pero, ¿Qué mierda es el fuego?
Un tipo de cierta edad, aturdido sobre la sombra
Contaminando todo de esperanza
El poema del mosquito
Leído en la madrugada
Mientras la gente mira silenciosa
El paso de los autos.
Buenos Aires quizá
Todo lo asemeja
Todo lo entiende
Todo lo asemeja
Todo lo entiende
Lo cierto, es que el poeta ha venido a derretirse, no se
arrepiente
Mira con sus manos y toca con sus ojos
Cualquiera plegaria
O canto de hambre
Cualquier consuelo
Cualquier perdón.
Mira con sus manos y toca con sus ojos
Cualquiera plegaria
O canto de hambre
Cualquier consuelo
Cualquier perdón.
En fin, conocí a un auténtico poeta
En una calle cualquiera
Que perfectamente pudo ser Villa Crespo o Palermo
Escribió sobre el mosquito.
En una calle cualquiera
Que perfectamente pudo ser Villa Crespo o Palermo
Escribió sobre el mosquito.
lunes, 14 de septiembre de 2015
lunes, 7 de septiembre de 2015
miércoles, 26 de agosto de 2015
jueves, 20 de agosto de 2015
domingo, 9 de agosto de 2015
miércoles, 5 de agosto de 2015
El Universo depara sorpresas
Ese día estaba bastante inspirado, por
eso, decidí poner unas palabras con el teclado.
Luego de una corta frase que ahora no recuerdo, junto a una coma, sin
querer, apreté mayúscula. Grande fue mi sorpresa cuando vi el resultado: una “,”
Mayúscula ¡Pero mi asombro no terminó ahí! Llevado por el nuevo descubrimiento
probé con un signo de interrogación. Esta vez, no salió mayúscula. En cambio,
apareció un símbolo cuneiforme mesopotámico. Entonces, entendí que no eran
mayúsculas.
“Algo debe de estar pasando con el teclado,” pensé mientras tiraba
letras al papel virtual y más letras sumerias salían. También descubrí que, si
apretaba dos veces una letra, aparecía un nuevo significado, distinto del primero.
Los símbolos representaban: “A”, ondas de agua, “B”, beber y también buey, “C”, cebada y
también cabeza, “D”, doméstico y hombre, “I” ir, “P” pez, “M” montaña, “T”
Tierra y territorio, “V”, mujer. Como sólo tenía que poner la letra y salía en
este idioma, al final aprendí a escribir un poco de sumerio. Luego, lo único
que tuve que hacer fue aprender cómo se relacionaban los símbolos.
Soy traductor de idiomas mesopotámicos, y nadie sabe mi secreto.
El universo depara sorpresas…
lunes, 3 de agosto de 2015
lunes, 27 de julio de 2015
viernes, 24 de julio de 2015
Si querés leer ''Una Construcción Simétrica''
Si querés leer “Una Construcción
Simétrica”
Si querés comprar “Una Construcción
Simétrica”
Si querés leer "Historias de la Máquina de la Vida''
Si querés leer “Historias de
la Máquina de la Vida”
Si querés comprar ‘’Historias
de la Máquina de la Vida”
miércoles, 15 de julio de 2015
Poeta amigo & Poet friend: Pablo Inmundo
Pasame una lapicera,
que me enseñe a escribir,
que me enseñe a vivir.
pasáme un amor
que no me haga sufrir.
Pasáme un tsunami por encima
para ver si me la banco y quedo vivo.
Tiráme libros para pararlos de pecho,
leerlos y crecer…
Porque no quiero dejar de aprender.
Sigo rodando calle abajo,
equivocándome constantemente,
casi a los tumbos sobreviviendo.
Escribiendo la última frase en una pared
oxidada y sucia… y que diga…
Más poesía, menos policía!!!
Pablo Inmundo
Pass me a pen,
to teach me to
write,
teach me to live.
Pass me a love
do not make me
suffer.
Pass a tsunami
over
to see if my bank
and stay alive.
Throw me books to
stop them from breast,
Read and grow ...
I do not want to
stop learning.
I'm rolling down
the street,
constantly making
mistakes,
surviving almost
stumbled.
Writing the last
sentence in a wall
rusted and dirty
... and say ...
More poetry, less
police!!!
lunes, 13 de julio de 2015
domingo, 12 de julio de 2015
miércoles, 1 de julio de 2015
Carta a IOSHUA
Carta
a Ioshua
¿Qué es un poeta?... Tal vez, alguien que
le muestra a sus semejantes, que hay lentes diferentes, con realidades que casi
nadie ve. Un revolucionario que utiliza la no violencia… Y que nos muestra
nuevas puertas a mundos que hasta ahora, no teníamos acceso.
Recuerdo cuando hacíamos la contratapa para “Historias de la Máquina de
la Vida” con Ioshua y Juan, de Milena Caserola en la casa de Villa Luro y, que
a pesar de que nuestro amigo Ioshua, que fue el que más desarrolló el texto y quería que su nombre
estuviera ahí abajo, con Juan, en nuestra ignorancia, decidimos no poner nombre
en la contratapa…
Cosa del destino que, el miércoles pasado, a media noche y al entrar al Rockellin,
con el primero que me crucé en la puerta fue con Juan.
Nos miramos con tristeza y el me dijo:
-¡Adentro están todos! Están reunidos arriba.
-Te acordás del prólogo… -le dije.
-Si… -me respondió con tristeza.
–¡Vamos a poner a Ioshua en la contratapa! –le dije.
-¡Sí, por supuesto! -me respondió Juan.
Esa noche arreglé con Mati Reck y Javito para ir al otro día a Merlo.
El jueves salimos de la casa de Mati Reckcon Mariana Méndez y Juaquito,
luego se sumarian Ludmila, Juan Segura y javito.
Apenas salimos lo llamaron a Mati de un programa de Radio y de una
revista para que hablara de Ioshua. A Ludmila, que era la que había guardado la
plata que se juntó. ¡Casi nos olvidamos de pasar a buscarla! pero Mati, por una
pregunta que le hicieron por el celu, se acordó cuando estábamos a la altura de
su casa.
Ya con Ludmila, siguieron las preguntas por celular y Mati le preguntó a
ella si quería contestar y Ludmila, que aparte de ser amiga de Ioshua, estaba
preparando cosas con él, siguió respondiendo por el celular de Mati.
Javito nos esperaba en Haedo junto con Juan Segura. Pasamos a buscarlos
y todos seguimos rumbo a Merlo.
Sin decirlo, sabíamos que Ioshua nos acompañaba. Hablábamos de él, reíamos
y por momentos, íbamos cayados.
Nos cubría un silencio muy largo e incomodo… Javito con Ludmila, eran los
más dolidos y se notaba en sus lágrimas.
Decidimos que alguien tenía que ver el cuerpo de Ioshua, para quedarnos
tranquilos…
Javito y Ludmila se ofrecieron a verlo.
A javito no paraban de mandarle mensajes para saber como íbamos, hasta
que se quedó sin batería y alguien averiguó quienes eran los que íbamos y cuando
el atardecer pasó y con la noche llegamos a la comisaria, empezaron a llegar
mensajes con preguntas a mi celular.
Con la guía de Javito, que en la semana ya había ido un par de veces,
fuimos a la casa de sepelios donde teníamos que dejar la plata.
Nos atendió el “Carancho” como lo definió Juaquito y, después de hacer
los tramites, aunque las reglas parecían ser que para ver el cuerpo, teníamos
que volver al otro día, se arregló que lo traerían para verlo… solo por “dos
minutos”.
El momento de la llegada de Ioshua fue de mucho llanto…
¿Qué cosas hubieras escrito y que música creado?… ¿Cuántos proyectos sin
terminar?... Nos dejaste un legado Ioshua, ser maravilloso, ¡Que honor haberte
conocido! Haber intercambiado ideas originales y sin hipocresías de la realidad
y haber compartido momentos juntos…
Voy a poner tu nombre al pie del prólogo:
Ioshua “Poeta Argentino”.
¡Salud hermano!... Y buen viaje.
martes, 30 de junio de 2015
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