domingo, 18 de diciembre de 2016
sábado, 17 de diciembre de 2016
Poesía del sábado: Libertad Solar
I
Helios, dorado,
fulguroso, amoroso, dios comunicador, corres y llenas de savia al agua
universal que nutre de vida al sistema solar.
La libertad nace del alma y, así a
ella debemos ir en nuestro viaje a través de la madre galáctica, en este
pequeño asiento que es nuestro planeta.
Mercurio, potasio,
sodio y oxigeno.
Eres inestable
y mercurial,
Tu sabio hijo Hermes,
llegó a la Atlántida y luego a Egipto.
Compenétrate en ti mismo, querido
hermano, y busca la verdad en tu interior…
Venus, beige, anhídrido
carbónico y oxigeno.
Hijo de
Afrodita y Vulcano.
Desde el
oriente nos visitan, nos enseñan y nos regalan:
Amor, belleza,
fertilidad, trigo y abejas…
Ella te guiará hacia fuera de una realidad
de paredes como telas que nublan tu visión…
Gaia… silicio,
aluminio, magnesio y agua.
Eres Tellus
Mater con Urano.
Creaste a
Océano, Hperión, Tea, Rea, Temis y Crono.
Tus hijos te
maltratan… son promesa de la Galaxia.
No permiten ver los amplios campos
de amapolas donde puedes vivir como un rey.
Marte, rojizo por
tu oxido de hierro,
dios de la
guerra, hijo de Júpiter y Juno.
Una humanidad
agoniza bajo tu cuerpo.
Una nueva llega desde Terra.
Tú eres el Rey de la Creación y el sistema
impuesto desde tu más tierna infancia te ha violado tu más precioso tesoro: tu
interior.
II
Júpiter, nubes
brillantes, relámpagos gran mancha,
Hidrogeno y
Helio, Optimus, Maximus.
Hijo de
Saturno y de Ops, padre de dioses y hombres.
Una humanidad
habita en Ganimedes.
Deja a la imaginación correr en
libertad y ella, te guiará a un mundo nuevo…
Saturno, blanco,
helio, hielo y piedras preciosas.
Estrella errante,
ser antiguo y anillado.
Eres hijo de
Urano y Gea.
¿Un rayo tuyo,
confundió nuestras lenguas?
Con tus manos creadoras, dale forma desde
tu sol interno a ese mundo nuevo…
Uranus, hielo,
hidrogeno y roca.
Eres cielo y
firmamento.
¡Padre de Titanes!
Un puente te
une con Terra.
Desde las
emociones enseñas a hacer colores.
Aléjate de los sistemas de
creencias ya establecidos, y establece el tuyo propio. Porque tú eres el rey…
Neptuno, agua
universal, reino de castillos dorados, hijo mayor de Saturno y Ops, hermano de
Júpiter y Plutón.
Tus habitantes
de las aguas crecen y obedecen las leyes del amor…
Crea, crea y crea que, cuando
quieras darte cuenta, serás Uno con la Creación.
Plutón, blanco
nitrógeno y roca roja.
Hijo de Saturno
y Ops.
Justo e
inflexible, esposo de Proserpina.
¿Tus hijos habitan
el último regazo…?
¿Nos visitan disfrazados
de Hombres Pastilla?
lunes, 12 de diciembre de 2016
sábado, 10 de diciembre de 2016
Cuento del sábado: Mi doble etérico
I
Ese día, como siempre, regresaba de mi trabajo
nocturno. Hubiera sido un retorno igual que los demás días: Manejar la moto unas
setenta cuadras hasta mi casa. Pero no fue así, esa noche sucedió la
comprobación de mis conocimientos sobre física cuántica y metafísica que comprobaban lo que
desde hacia tiempo suponía: ¡vivimos en un multiuniverso!
Vayamos por partes. En este trabajo, el
camino de regreso lo había cambiado varias veces a lo largo de los años. Hacia
unos seis meses que había encontrado el que creí mejor.
La noche era de invierno y se presentaba
fría y con un cielo estrellado. En ese escenario sucedió el extraño suceso que
ahora les voy a contar: Estaba a mitad de camino y en una esquina de
la calle Martínez Castro escuché que venia otra motocicleta. Bajé la marcha
para darle paso por mi izquierda. Todo hubiera sido muy normal, a no ser, que al
verlo pasar, vi algo demasiado extraño en este motociclista. El hecho provocó que la adrenalina se
apoderara de mí, me dejo casi estático y tarde medio minuto en arrancar.
Ustedes se preguntaran que me sucedió y se
los diré con una pregunta: ¿Alguna vez les sucedió sentir un fuerte deja-vú y cruzarse con un doble suyo? ¡Eso era lo que me acababa de suceder! No solo era un
clon de mi persona, sino que: ¡La motocicleta y la vestimenta eran iguales!
Por eso, como dije, quedé paralizado sin poder continuar mí
regreso.
Si eso hubiera sido todo, habría quedado
como una anécdota más. Pero como aprendí en parapsicología, una
cosa es un suceso aislado y otra una que se hace recurrente…
Como les contaba en un principio, hacia solo
seis meses que creía haber encontrado el mejor recorrido de regreso a mi casa y
esperaba que este confuso suceso, no volviera a suceder.
Ese no fue el caso.
La semana pasó y casi había olvidado todo, cuando
para mi angustia, como una película repetida dentro de mi vida, volvió a acontecer el mismo hecho… Escuché la moto que venia por mi izquierda y la misma persona, repito,
un clon exacto de mí, con la misma vestimenta y en un vehículo exacto, pasó
raudo. Entonces me di cuenta que algo en mi inconsciente me había estado
preparando para la repetición de este suceso. ¡Lo traté de seguir! Pero para darle paso había descendido la velocidad
y no pude alcanzarlo. Solo lo vi continuar mi mismo trayecto y doblar dos cuadras delante, donde yo después doblé.
II
A veces,
cuando siento que la vida se vuelve rutinaria, le pido una sorpresa al Universo. Me sorprende con pequeños y bellos sucesos que pueden ser cruzarse con
una persona que hace mucho no vemos, que nos sonría una hermosa mujer,
etcétera. Pero lo que no hubiera imaginado, era que ¡El Universo me
sorprendiera de esta extrañísima manera!
Al otro día, mientras realizaba mis tareas
diurnas, teoricé sobre la cuestión y llegué a la siguiente conclusión: Eran dos
veces que había acontecido el hecho y como si fuera un desenlace, esperaba una
tercera. La noche siguiente llegó pero no sucedió
nada. Fue tres días después que aconteció…
Esta vez, al escuchar la moto venir,
me abrí paso listo para perseguirlo. Tenía la intención de verificar su
patente. Hay sucesos en la existencia de cada
individuo que dejan una marca para siempre y para mi desconcierto, ese
vehículo, tenia la misma patente que mi moto… Ya no cabían dudas que algo raro
sucedía. No sabía que hacer si me volvía a suceder y esa noche no pude
descansar. Solo en el amanecer, cuando el astro rey hizo su aparición, la gran
idea llegó y con la voz entrecortada del que intenta descansar en el desvelo, dije:
---Debo perseguirlo y ver a donde va…
Cuatro días pasaron hasta que el suceso se
repitió de nuevo. Esta vez estaba preparado. Con la más extraña sensación de toda
mi vida, perseguí a mi clon. Doblamos unas cinco veces, hicimos casi veinte
cuadras a la par, mientras ya con cierta angustia, me preguntaba: “¿Que hago si
el individuo llega hasta mi casa y abre la puerta como si fuera suya..?”
En la
persecución también recordé que las leyes universales tienen su lógica y una
parte profunda de mí ser, se aferró con fuerza a aquel pensamiento. “Los mundos
paralelos se pueden unir solo por momentos”, me dije cuando con la sensación de
deja-vú constante que provocaba la extraña situación, esa persona,
se esfumó como neblina. Ya no había nada que perseguir…
Mi doble
etérico se había ido, tal vez, para siempre.
domingo, 4 de diciembre de 2016
viernes, 2 de diciembre de 2016
Cuento del sábado: Ciudad Sacola
I
Corría el año 32.942 de la era de Unión e integridad y en una ciudad
llamada Sacola vivía un muchacho de doce años. La tarde empezaba a caer y él
terminaba con las tareas asignadas de aquel día.
A más de quinientos metros de altura, desde la ventana de fibra vegetal
observaba las grandes extensiones de bosque naranja y madre selva. En el
horizonte lejano un mar dorado se fundía con el cielo amarillo.
Hubiera sido un atardecer cualquiera, a no ser por el extraño y
misterioso sentimiento que regresaba. Era
la sensación de que alguien lo llamaba del bosque y convertía aquel momento, en
un instante único. No era la primera vez que sentía de ese modo. Varias veces a
lo largo de su infancia, había vivido la misma experiencia y con cada encuentro
de esa voluntad, esta llegaba con más fuerza.
Era una orden del lejano bosque que le decía que debía ir. Que debía
internarse unos cientos de metros en el atardecer del bosque y encontrase con
él. ¿Pero quién era él? ¿Seria él mismo? ¿Quién lo llamaba?
Sus pensamientos giraban de idea y
recordaba el sueño que tuviera la noche anterior. Estaba en una extraña
astronave y viajaba con un compañero insólito y peludo. Era igual a los
pequeños mamíferos que poblaban su Gut-Bit pero de contextura saetiana como él.
Entonces no supo el porqué, pero sintió que era el momento. Que con sus doce
años ya contaba con el suficiente valor para ir a comprobar que o quien era que
clamaba por su presencia. Saludo a su madre y le dijo que saldría a dar unas
vueltas por la ciudad.
II
La inmensa
estructura con forma de árbol, la ciudad de Sacola, era suya. La conocía como
la palma de su mano. Todos los mercados, todas las combinaciones de elevadores
hasta las cinco terminales de trasbordo subterráneas. Conocía cada recoveco de
la fantástica estructura. Pero a no ser por los paseos por el bosque, que
siempre realizaba de día con sus compañeros y maestros. Cierto era que nunca
había salido de la ciudad solo. Pero al fin y al cabo el bosque era parte de la
ciudad. Sin él no tendría sentido la otra.
“Solo debe levantar la vista, para que
entre las ramas, aparezca la fantástica ciudad” se decía Boros para tomar
coraje, “Tampoco hay forma de perderse”.
Una de las reglas que todo niño aprendía en
la infancia era que si uno se distraía y no encontraba ninguno de los caminos
marcados, solo debía buscar la ciudad y seguir su figura.
Salió por el portal doce, tras él, la mole
de dieciséis metros de alto de color marrón brillante, con una poderosa música
de campanas, se cerró. Era la música de un gigante que con la voz musical de su
pueblo, como en centurias pasadas decía sus últimas palabras ante la partida de
un batallón de exploradores.
Solo tuvo que alejarse seiscientos metros
para que a sus costados el bosque respirara en paz. A la entrada del bosque la
pareja de estrellas Vina y Eutenia llamadas también las compañeras, que conformaban el sistema
binario con su sol Sarco, provocaban una noche casi clara. Aquella noche
celeste que cada tantos días aparecía. Entonces agradeció que fuera esa noche,
ya que las compañeras le alumbrarían mejor su camino.
Las barbas de los troncos amarillos de
finas hojas naranja oscuro ahora escuchaban silenciosos los pasos del nuevo visitante. Había recorrido un largo trecho, el bosque
estaba mas tupido y solo se guiaba por el sonido de sus zapatos. Las ramas de
los árboles casi no dejaban ver la luz de las estrellas y entonces se dio
cuenta que el bosque sin la luz de Vina y Eutenia se presentaba menos amistoso de lo que antes creía. Un
miedo empezó a crecer hasta corromperlo por dentro y una idea inoportuna y
horrible le vino a la cabeza. Imaginó que detrás de sus pasos el bosque
cambiaba los caminos. Transformaba los senderos en un laberinto en el que por
años
buscaría la salida, sin nunca poder encontrarla. El miedo
unido a la inoportuna idea se transformó en un terrible pánico y lo hizo dudar
del porqué había ido hasta ahí.
Una cantidad abrumadora de imágenes y
emociones lo invadió y casi aturdido se detuvo en el sendero. Acometido por
esas imágenes y emociones sin sentido estuvo a punto de caer de rodillas.
Trataba de pensar en otra cosa. Dudaba de que fueran suyas y con todas sus
fuerzas intentaba evitarlas, pero al fin no pudo escapar.
Las imágenes y emociones ajenas ahora lo
dominaban y en su límite de capacidad, por primera vez, con una fuerza como
nunca antes de aquel día conociera, sintió que una nueva voluntad salía de su
ser. Todavía dudaba de su propio valor y cordura. Pero esa voluntad rechazaba y
alejaba esas emociones externas que lo atormentaban. La fuerza segura detenía a
lo extraño. Las imágenes y sensaciones fueron cesando. De nuevo tuvo el dominio
de su ser y con llanto, preguntó:
—¿Quién eres? ¿Que quieres de mí?
El silencio del bosque regresó y para
sorpresa del hombre niño, una voz salió desde las profundidades de las ramas:
—¿Quién soy y que quiero? Soy Sarcus y te
queremos con nosotros…
Con la presencia de esa conciencia que le
hablaba y con su nueva voluntad se adentró más en el denso bosque. ¡Se guiaba
por Vina y Eutenia! Y supo que
continuaría hasta averiguar lo que sucedía… Boros recordó aquel sonido pausado,
como si alguien caminara por el mismo sendero. Ya no dudo de que alguien
caminaba a su encuentro. Escuchó los pasos que se acercaban. En su corazón
sintió que aquel momento no
lo olvidaría jamás. Que no olvidaría a esa figura que se
acercaba. El hombre le tocó la cabeza con su mano y entonces pudo preguntar:
—¿Quién eres?
—Ya te lo he dicho. —respondió el
otro con gran firmeza y al que su rostro nunca pudo conocer.
Boros volvió a preguntar:
—Pero ¿Por qué?
—Porque escuchaste. Por que estas conectado
a los que hablan a los pensamientos. Por que sabes escuchar a la naturaleza…
El extraño dejó de hablar y por primera vez
sintió el silencio profundo de una mente. Sabía que debía hablar y junto a las
palabras del extraño por primera vez dijo las palabras que lo marcarían para
toda la vida:
—Tengo un don que no debo perder. Silencio
en la mente ante todos tendré... —entonces supo que debía continuar solo—: Y
este será mi acto de libre voluntad.
viernes, 25 de noviembre de 2016
Cuento del sábado: Nombre clave: Pata de araña
Nos juntamos como de costumbre con Pata de Araña en Independencia y Avenida La Plata, en el bar Etéreo.
Con las palabras clave en idioma español correspondientes a nuestra profesión, dije:
—Me extraña, araña, que siendo mosca no me conozca y que siendo hormiga no me lo diga.
A lo que Pata de araña respondió:
—El domingo se casa Piringo.
Nos miramos, nos fijamos que no hubiera intrusos en los alrededores y, mi compañero dijo:
—En el barrio de Pompeya, quedan tangueros que, cuando se sienten acorralados, dicen: “Ma, qué sé yo, tenía una curda bárbara”.
Lo miré sin decir nada. Concluí que era una artimaña muy inteligente la de mi compañero y de los tangueros.
Esperé a que mi respuesta tuviera un efecto parecido, y refuté:
—La clave del éxito está en tener actitud.
—¿Actitud María Marta? —preguntó mi interlocutor.
Enseguida noté que estaba usando una táctica de distracción muy buena, al dejarme en la duda si con “María Marta” se refería a una amiga suya, a la banda de música “Actitud María Marta”, o a la cantante argentina del mismo nombre.
Ahora sabía que sus intenciones eran no llegar al punto de la cuestión para no darme la información que necesitaba. Me quedé pensando un momento. Pero Pata de Araña, con una táctica inspirada en un zoológico, y para no dejarme pensar, dijo:
—Me parece que se te está escapando la tortuga.
Lo miré y respondí:
—Cuando todos creen que entienden todo, en realidad nadie entiende nada.
Mi interlocutor sonrió y afirmó con agilidad:
—Me río de Janeiro.
—¡Basta! —respondí entonces de manera casi brusca. Continué:
—Si no vamos a hablar de nada, mejor va a ser que nos separemos.
Los dos nos pusimos de pie casi al mismo tiempo. Miramos al mozo que, momentos antes, nos había servido dos caipiriñas que casi no tocamos, y que había prestado atención a nuestra conversación. Nos miró con cara de perplejidad y susto. Luego, con un gesto de su mano, dijo que nos fuéramos sin pagar.
Así lo hicimos. Cuando nos juntábamos en Etéreo, Pata de Araña y yo, pocas veces nos cobran.
Pensé en la posibilidad de que el mozo sospechara algo de la condición de Pata de Araña y mía, de que perteneciéramos a sendos servicios de inteligencia. Si sabría algo sobre mi compañero, que respondía a Brasilia o mí mismo, que respondía al Gobierno rioplatense.
Vi alejarse a mi contacto.
Sonreí por un momento. Pensé tres cosas: primero, que la vez siguiente hablaríamos en portugués, que esperaba que el servicio secreto brasileño realmente tuviera alguna información importante sobre intraterrestres de Erks. Por último, y con media sonrisa, que ésta era una de las ventajas de trabajar para los servicios secretos. Entre tantas conspiraciones de intraterrestres, duendes y demás, a uno no le cobran las caipiriñas en los bares.
lunes, 21 de noviembre de 2016
Feria del libro Independiente de San Nicolas
Que decir cuando
te invitan a una Flia, llegás y hay caballetes y tablones nuevos y con una
sonrisa, alguien te dice:
---¡Agarra todos los que quieras!
Que decir de una Flia con lamparitas prendidas
desde temprano para que sepas donde vas a tener luz.
Como agradecer tanta difusión de un evento,
con el resultado de muchas visitas y ventas de tu puesto, con tres escenarios y
varias charlas simultaneas.
¡Que decir cuando te avisan que hay pizza, empanadas y
bebidas gratis para todos los que tienen un puesto de la Flia! O cuando los
organizadores te cuentan que el municipio les ofreció financiar el evento si lo
declaraban de interés municipal. Pero los organizadores, con filosofía de plena
independencia, decidieron pagar luz y el alquiler de los baños, ¡de su propio
bolsillo!
Creo que solo se puede decir: ¡Gracias! ¡Gracias Romina Salvarezza y Jorgelina Coke por
las invitaciones y la preocupación del alojamiento! ¡Gracias a todos los
organizadores de la F.l.i.a San Nicolas! Fue un evento maravilloso y
espero el 2017 estar ahí.
sábado, 19 de noviembre de 2016
Poesía del sábado: Estancia final de la segunda era medieval
Es tan humilde nuestro sistema,
que se cree el mejor de todo lo creado.
Pero este sistema perverso, destruye nuestro único
recurso:
la ilusión, los deseos y los mejores sueños, jamás
imaginados.
No nos dejemos engañar y vivamos sin disfraz,
que el
clima nos marque el tiempo,
porque solo nos faltan las naves espaciales,
para viajar por un fantástico y asombroso Universo.
Veamos de una vez la verdad,
de que nos tienen acá encerrados,
En un reality show galáctico…
¡Abracemos a los niños estelares!
Porque en la escuela, no nos enseñan,
que nosotros venimos en arcas del espacio.
Cuidemos a las demás especies,
y que los extraterrestres infiltrados,
no nos sigan vulnerando…
Porque la Luna, aunque romántica,
es una sideral astronave…
Eso lo descubrieron los rusos,
que con tanto frio, son sentido y compañerismo.
También descubrieron, que como si fueran frutos:
¡Todos los planetas son huecos!
Si no me creen lo que les digo, busquen las fotos
de la NASA,
que tapan con parches una verdad que nos censuran
sin parar.
Sí… hay gente que vive por debajo de esta esfera planetaria,
y con plena abundancia.
Ellos ven que la Creación es un MultiUniverso y por
eso nos protegen de estos desgobiernos.
Alguien entonces se
preguntará: ¿Pero
a nosotros de dónde nos trajeron?
Venimos de la Galaxia, pero en etapas: primero arribaron
los de oriente, después los de la Antártida, luego los de
África y
los últimos en llegar fueron los de las Pleyades…
La cultura actual nos dice, que estamos súper
avanzados,
pero vivimos en cavernas, con luz de cableado…
Tampoco nos comentan, que allá afuera es una gran
selva,
con extraterrestres buenos y otros que parecen,
bien malvados…
Deberíamos
protegernos, pero la era moderna, nos censura la técnica…
¡Liberemos los inventos de Nicola Tesla, que ya no
haya más pobreza…!
¡Liberemos la tecnología castigada y salgamos de
esta cárcel planetaria…!
Que la era
moderna, que todavía es pura caverna, se dé por acabada…
¡Demos una gran fiesta en el espacio,
cerca de nuestra madre Tierra!
La entrada será gratis, habrá máquinas Kirlian con
estampado en remeras…
Desde ya… muchas gracias…
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